Como una gota de agua al caer en el mar, sientes el golpecito al tomar contacto con las que han caído hace tiempo ya.
Entre tantas olas que vienen y van, ni cuenta se dan que formas parte de esa gran voluminosidad.
Pareciera que nada se moviliza a tu alrededor sin embargo sobrevives a múltiples tempestades y alegrías anómalas, ante la certera creación que no declina a través de todos los tiempos conservando con su imán la atracción por medio de las corrientes que arrastran y ensamblan a los océanos de la inmensidad, perenne al infinito aliento de la humanidad.
Así pareciera extraña tal explicación… es que de los porrazos nadie puede zafar…por pertenecer a una composición acuosa…desde el comienzo de nuestro gestar.