Cuando pensé que mi mundo sucumbía.
Te sentí llorando pegado a mí.
Recordé que aquí latías…
Con sangre y fuego resistías,
Apasionado corazón quien yacía
Olvidado… herido…
Por la penumbra de aquel pasado.
Cuando noté que sentías
Las mismas ausencias mías.
Esperando por mí, desde que nací.
Procuré poner el mejor aliento.
Reconociéndote como parte mía.
Así comprendí, que todo lo perdido
No pertenecían a mi mundo en sí.
Tú seguiste a mi diestra aquí
Reponiéndote para recibir
Un nuevo porvenir…
Entonces aprendí a quererte más…
Y entendí… que tu latir es solamente para mí.