Al llegar el ocaso… Es señal que ha transcurrido el día… Se oye en el silencio, al respirar, el aliento susurrante con suaves latidos marcando sin parar la existencia misma de este tiempo…
Alguna vez nos invadió el murmullo… De toda vida embebida con más vidas compartidas… Pero tras el sol, se esconden, deseos y sueños por alcanzar con esperanzas puestas en el despertar del otro día…
Así como una luciérnaga alumbra en la oscura noche su camino, los pensamientos tan dispares se lanzan a explorar los desconocidos lugares y personas inimaginables con mezcla de realidad, alegría y miedo.
A veces queremos olvidar y otras intentamos recordar… Tratando de anticipar lo que aún no sabemos que vendrá.
Se nos ha otorgado a cada uno una antorcha que debemos mantener… Con fe en el destino que creamos en cada amanecer, deberíamos agradecer en vez de aborrecer la luz de nuestra permanencia transitoria. Claro como humano somos…Difícil es conformarse con lo que se tiene, un buen comienzo seria comprender que la vida se nos fue proporcionada por un ciclo y no materializada para ser comprada…
Al llegar el ocaso… Es señal, que ha transcurrido el día… hay que volver a empezar… aceptando nuestras propias vidas y quizás la no soñada.
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