Las características de nuestra genética es que nunca estamos del todo satisfechos de las cosas, sean: materiales, creencias, ideologías, climáticas y humanas. El asunto es que nos olvidamos de ser nosotros mismos más de una vez, entramos en las vorágines del otro queriendo imitar, pero en realidad nos limitamos e indirectamente pasamos a ser manipulados.
Tratar de localizar esos defectos lleva tiempo, mas que nada por negarnos a resignar el natural espacio y existencia de otros, si aprendiéramos a observar nuestro propio sendero seria mas aliviado, quitar las comparaciones que suelen ser tediosas y focalizar una perspectiva mas vigorosa para alcanzar los propósitos realmente alcanzables ya sea emocional o espiritual.
Particularmente coexisten seres que su credibilidad se basa en los criterios analíticos de ese abanico teológico y místico, Haciendo de la vida su propia iglesia.
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