Encarar cada día desde el encierro, es como negarme a seguir viviendo y no ver la luz que brilla en cada amanecer, al permanecer así creo es la mejor forma que tengo de protegerme de las cosas que han dañado mi alma y corazón, me guardo para no repetir la historia, pero el asunto es que, sólo me aleja de la realidad que no deseo enfrentar,…” ¿hasta cuándo haré esto?”… Pues, necesito concientizarme y el despertar llegará, así daré cuenta lentamente en retomar mis sueños, intentar nuevamente, sentir la satisfacción en lo que haga por más mínimo que sea.
Poder abrir las ventanas de mi casa para renovar el aire y dejar entrar esa energía que espera silenciosamente pasar, en este pequeño mundo, que se agigantará solamente con el permiso mío, empezar a inundar increíblemente de renovados sueños e ilusiones con puertas y ventanas abiertas a la vida.
Hoy ABRIRÉ... las ventanas y veré como se regocija el alma…después te cuento…
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