Las situaciones laborales y familiares desahogamos con los amigos, ellos forman parte de nuestras vidas y pocas veces podemos separar una cosa de la otra para evitar el exceso que sin darnos cuenta acarreamos, todos los problemas por más mínimos que sean afectan a vuestras necesidades, si bien se comparte momentos difíciles y placenteros, recibimos esa hospitalidad y afecto acompañado de consuelos o sugerencias,… claro que bien se entienda esto es recíproco… Uno cree estar haciendo cosas con total independencia pero en realidad es acuesta del sacrificio ajeno, muchas veces usurpamos el normal desarrollo de las actividades de nuestros amigos, olvidando que cada uno tiene algo para hacer con sus vidas, pues debemos aprender a respetar ese espacio que nos brindan sin abusar de ellos, recordemos que: … “donde terminan tus derechos comienzan los derechos del otro”…
Reflexionando sobre el tema podríamos mencionar el dicho que dice: … si deseas conservar a un amigo no le pidas nada… Esto revela lo que silenciosamente cada uno pretende, pero para no defraudar al otro a veces aceptamos esa posesión.
Depende de nosotros el liberarlos y darles lugar propio a los amigos que queremos, sin ahogarlos, manejar el egocentrismo, replantear las particularidades suyas y nuestras y ubicarnos en el reconocimiento constante de aquellos amigos que nos acompañan.
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